Llegaba el Bayern de Munich a la eliminatoria de Champions contra el Real Madrid en un mal momento. Cuartos en la Bundesliga a once puntos del Schalke y con Hitzfeld sustituyendo a Magath, el equipo alemán no asustaba demasiado.El hecho de que los de Capello tampoco estuvieran especialmente acertados en la Liga hacía que el partido de ida no prometiese mucho. Sin embargo y a pesar de que ninguno de los dos equipos desplegó un fútbol espectacular, el partido tuvo sus cosillas.
El buen arranque del Madrid confirmó todas las noticias que nos llegaban desde Alemania: el Bayern es un equipo muy flojo. La falta de entendimiento en defensa y los balones que perdieron en el centro del campo motivaron al equipo blanco.
Tanto, que los de Capello se marcharon al descanso con un rotundo 3-1 y con toda una segunda parte para sentenciar la eliminatoria. El Madrid no es que jugase un buen partido, pero estuvo correcto en todas las líneas y eso es suficiente para noquear a un equipo como el alemán.
Por ponerle algunas pegas, criticar el mal marcaje de Cannavaro a Lucio en el gol del Bayern. Los demás, estuvieron de 10. Muy buena actuación de Beckham, Raúl, Van Nistelrooy, Casillas y Torres. Guti, Gago, Helguera, Roberto Carlos e Higuaín también estuvieron acertados.
Con todo ello, al Madrid todavía le quedaba una segunda parte en la que tenía que matar el partido, para ir dentro de dos semanas a Munich a disfrutar del bello paisaje de la ciudad alemana. Mi padre me dijo esto y tenía razón: "Si el Madrid no sentencia la eliminatoria es para tirarse de los pelos".
Poco se pareció el inicio del segundo tiempo al final del primero. El Bayern salió de los vestuarios enchufado y con las ideas claras, mientras que los de Capello estaban dormidos. Además, dieron un pasito hacia atrás que agradeció el equipo germano, pues llegó con más facilidad al area de Casillas.
Al Madrid no le duraba el balón, ya que lo perdía con facilidad. El conjunto blanco estaba arrinconado en su campo y cuando robaba el esférico tuvo la oportunidad de salir al contragolpe y sentenciar la eliminatoria, pero no consiguió ningún contraataque.
Y no fue por que no quisieron. Capello tuvo que sustituir a Higuaín, que se lesionó, por Robinho. El brasileño se colocó en la mediapunta y su rapidez podía hacer mucho daño a la defensa del Bayern en los contraataques. Pero el brasileño está irreconocible y no se fue ninguna vez de la pareja Lucio-Van Buyten.
A los de Capello les faltó paciencia para marcar el cuarto gol. Veían que tenían tantos espacios cuando robaban el balón, que no supieron llevar los contragolpes. Kahn vivía tranquilo en su area, sin que el Madrid llegara con peligro.
Todo lo contrario que Casillas, que tuvo que ponerse los guantes para salvar al conjunto blanco. Y es que la entrada de Pizarro cambió totalmente el partido. El peruano gozó de dos claras oportunidades, pero el guardameta madridista evitó que marcara realizando dos impresionantes intervenciones.
Sin embargo, el de Móstoles no pudo hacer nada ante un fuerte disparo de Van Bommel que supuso el 3-2 para los de Hitzfeld. Lo celebraban como si hubieran ganado la Champions. No es para menos. Después de estar prácticamente muerto, el Madrid le hizo el boca a boca a su enemigo y dentro de dos semanas puede ser asesinado por él.

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