
La derrota del pasaba sábado ante el Osasuna significó el colofón de una temporada en la que los futbolistas del Athletic no dejan de dar disgustos a su afición, que hasta el sábado había estado a muerte con los suyos.
El conjunto vasco está situado en la antepenúltima posición de Liga, a sólo dos puntos de la salvación. Sin embargo, todo aquel que se mete en el descenso, luego tiene serios problemas para salir de abajo.
El Athletic tiene equipo para estar mucho más arriba de dónde está. El problema está en que nadie tira del carro. Futbolistas como Yeste o Iraola tienen suficiente talento como para ofrecer mucho más de lo que ofrecen.
No creo que haya que individualizar. En estos momentos, ningún jugador del equipo está para tirar cohetes. Sin embargo, lo que se les echa en cara a los jugadores es la actitud que muestran sobre el césped.
Las lesiones tampoco ayudan demasiado. Gente como Orbaiz, Tiko o Ustaritz llevan más de tres meses sin disputar partido alguno y si a ello le sumamos la sanción que está cumpliendo Gurpegui…
Aún así, el Athletic tendría que estar más arriba. Fuera de casa, la imagen no suele ser mala. El equipo tiene futbolistas hábiles y rápidos que juegan más cómodos al contragolpe.
Es lo que hay… Y eso no sólo le ocurre al Athletic (véase el Madrid de Capello…). Las cosas se tuercen cuando el equipo juega en San Mamés, dónde sólo han sumado nueve puntos en lo que llevamos de temporada.
Así es difícil mantener la categoría. Estoy cansado de escribir que la llave de la permanencia se encuentra en ‘La Catedral’. Y eso es lo que diferencia al conjunto vizcaíno de sus rivales.
Luego está el tema de la directiva… No hace gracia que una tipa llamada Ana Urkijo, a la cúal hace un año no la conocía nadie, esté más centrada en la construcción del nuevo estadio que en la actual situación del Athletic.
Seamos sensatos. El proyecto del nuevo campo tiene muy buena pinta, pero, ¿no sería más lógico volcarse con el equipo y dejar a un lado la historia del nuevo estadio, hasta que el Athletic lograse la permanencia?
¿De qué serviría tener un campo de 53.000 espectadores para jugar en Segunda? En fin, uno está quemado de ver que las cosas no cambian. Seguirán sin cambiar, hasta que alguien se de cuenta del daño que se le está haciendo al Athletic…
¿Cuándo ocurrirá eso? El 17 de junio de este mes, cuando el conjunto vasco -uno de los históricos de nuestro fútbol-, descienda a Segunda. Los culpables seremos todos: directiva, cuerpo técnico, jugadores, periodistas…
El conjunto vasco está situado en la antepenúltima posición de Liga, a sólo dos puntos de la salvación. Sin embargo, todo aquel que se mete en el descenso, luego tiene serios problemas para salir de abajo.
El Athletic tiene equipo para estar mucho más arriba de dónde está. El problema está en que nadie tira del carro. Futbolistas como Yeste o Iraola tienen suficiente talento como para ofrecer mucho más de lo que ofrecen.
No creo que haya que individualizar. En estos momentos, ningún jugador del equipo está para tirar cohetes. Sin embargo, lo que se les echa en cara a los jugadores es la actitud que muestran sobre el césped.
Las lesiones tampoco ayudan demasiado. Gente como Orbaiz, Tiko o Ustaritz llevan más de tres meses sin disputar partido alguno y si a ello le sumamos la sanción que está cumpliendo Gurpegui…
Aún así, el Athletic tendría que estar más arriba. Fuera de casa, la imagen no suele ser mala. El equipo tiene futbolistas hábiles y rápidos que juegan más cómodos al contragolpe.
Es lo que hay… Y eso no sólo le ocurre al Athletic (véase el Madrid de Capello…). Las cosas se tuercen cuando el equipo juega en San Mamés, dónde sólo han sumado nueve puntos en lo que llevamos de temporada.
Así es difícil mantener la categoría. Estoy cansado de escribir que la llave de la permanencia se encuentra en ‘La Catedral’. Y eso es lo que diferencia al conjunto vizcaíno de sus rivales.
Luego está el tema de la directiva… No hace gracia que una tipa llamada Ana Urkijo, a la cúal hace un año no la conocía nadie, esté más centrada en la construcción del nuevo estadio que en la actual situación del Athletic.
Seamos sensatos. El proyecto del nuevo campo tiene muy buena pinta, pero, ¿no sería más lógico volcarse con el equipo y dejar a un lado la historia del nuevo estadio, hasta que el Athletic lograse la permanencia?
¿De qué serviría tener un campo de 53.000 espectadores para jugar en Segunda? En fin, uno está quemado de ver que las cosas no cambian. Seguirán sin cambiar, hasta que alguien se de cuenta del daño que se le está haciendo al Athletic…
¿Cuándo ocurrirá eso? El 17 de junio de este mes, cuando el conjunto vasco -uno de los históricos de nuestro fútbol-, descienda a Segunda. Los culpables seremos todos: directiva, cuerpo técnico, jugadores, periodistas…

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